jueves, 13 de diciembre de 2018

VOX, FASCISMO Y ABSTENCIÓN


No sorprende nada que VOX haya irrumpido con fuerza en el parlamento andaluz por varios motivos: VOX es una escisión del PP y principalmente recoge los votos de desencantados con este y con C’s. Además llevan años haciendo campaña constantemente, no sólo con la ayuda de los medios incluida La Sexta (para quienes aún la consideran una TV de izquierda), también han recorrido todo el Estado intentando convencer a muchas miles de personas con contacto directo. Con la disciplina que falta en numerosas organizaciones que se dicen revolucionarias y que no salen de la zona de confort de quienes ya piensan como ellos. Culpar sólo a los medios y a toda la ayuda económica que reciben de empresarios, es caer en simplismos para no reconocerles la dedicación y huir de un análisis que implique autocrítica. Del enemigo no sólo se puede aprender sino que es imprescindible hacerlo. La burguesía y sus partidos, VOX sólo es uno más, tienen una organización muy seria y disciplinada para poder oprimirnos, de lo contrario no podrían.

Hay quienes hablan de VOX como si fuera una novedad, como si la ultraderecha no llevara controlando los pilares del Estado desde el 39. Como si con gobierno del PSOE se respetaran todos los derechos y libertades democráticas que el fascismo arrasó y que aún no hemos recuperado, como si no nos encarcelaran por defender lo más básico. Como si el PSOE no hubiera practicado el peor terrorismo de Estado desde los cuerpos represivos oficiales y el añadido de los GAL que financiaron y armaron para asesinar antifascistas. Fue hace nada, pero incluso la memoria más reciente flaquea demasiado por estos lugares. Si el PSOE hace cosas que hace o haría VOX, escandaliza mucho menos porque lo hacen en nombre del “progresismo”. Como los desahucios de los ayuntamientos podemitas, qué duda cabe que si los perpetuara el PP generarían más protestas. ¿Por qué no se hacen escraches a Colau o Carmena cuando tienen aún más culpa que el PPSOE por haber prometido 0 desahucios? El PSOE tiene a jornaleros inmigrantes brutalmente sobreexplotados de sol a sol por una miseria para luego dormir al raso, ¿por qué no se menciona ese racismo con la misma insistencia? Al hablar de VOX u otros partidos, se olvida algo fundamental: es una cuestión de régimen, los partidos sólo son una parte más de este, los sirvientes de la oligarquía financiera que es quien realmente dirige el Estado. El fascismo es una forma de dominación de la burguesía y sólo tienen libertades políticas aseguradas quienes no oponen ni una mínima resistencia a sus intereses. Pero entre fascistas también tienen sus discrepancias (tras la muerte de Franco se percibieron aún más) aunque en lo fundamental se pongan de acuerdo. VOX sirve a esa forma de dominación igual que sirve el PSOE junto a sus colaboradores podemitas que legitiman su legalidad. Por eso es un grave error resumir el fascismo a uno o dos partidos.

El fascismo se adapta a los “nuevos” tiempos, pero hay quienes sólo ven fascismo en los más tradicionales y trasnochados. Los hay que sólo lo llaman fascismo si ven la bandera con el aguilucho, pero ahora llaman fascistas a VOX que utiliza la constitucional. Hay mucha confusión al respecto, pero lo que nadie puede dudar a no ser que mienta, es que la rojigualda actual representa la continuidad del fascismo puesto que en la “transición” no hay una ruptura ni los fascistas abandonan el poder en la oligarquía y el resto de pilares como el ejército, los cuerpos represivos o los tribunales. Eso son hechos objetivos, claros ejemplos de cómo el fascismo se adapta y qué duda cabe que fueron muy inteligentes los Fraga de turno, a diferencia de los fascistas más clásicos como Blas Piñar, que se oponían a las reformas superficiales que permitieron al fascismo continuar en el poder. Pero incluso esas reformas para maquillarse, costaron muchos muertos y luchas muy combativas, los fascistas no ceden nada por las buenas. Los fascistas más poderosos sabían que o cedían en pequeñas cosas, o todas esas luchas iban a aumentar hasta ponerlos en serio peligro. Pero desde luego, lo que no iban a garantizar es la libertad de expresión, el derecho a huelga, reunión y manifestación, etc. Concebir el fascismo como algo metafísico que no evoluciona, llevaría a quienes sólo acusan a VOX de fascistas a negarlo porque tienen a un negro en sus filas u homosexuales y porque ya no obligan a la mujer a quedarse en la cocina.

Explicaba Dimitrov que el fascismo es la ofensiva terrorista contra la clase obrera y que en un futuro, el fascismo necesitaría una falsificación del parlamentarismo, es decir, no tener un partido único sino muchos diversos que en el fondo sirvieran a los mismos intereses, para perpetuarse y engañar mejor a las masas. Un claro ejemplo de lo que sucede en Estados como el turco o el español. Hoy se pueden permitir un fascismo encubierto porque la resistencia es casi inexistente y aún así, para prevenir, reprimen hasta por chistes sobre Carrero Blanco, manifestaciones totalmente pacíficas, denunciar torturas o contar hechos probados sobre la monarquía. El fascismo más abierto lo necesitaron cuando había una fuerte resistencia, cuando acababan de ganar el golpe y para aferrarse al poder tuvieron que fusilar a destajo. Hoy exterminan de una forma más sutil pero también más cruel, a los pocos que resisten de la forma más consecuente, negándoles la asistencia médica en prisión a presos antifascistas. Saben que si los fusilaran sería mucho más escandaloso y hasta la izquierda domesticada hablaría de fascismo, pero así parece que no pasa nada. El fascismo se adapta porque aprende. El fascismo siempre ha necesitado la colaboración de la socialdemocracia para hacerse con el poder o para perpetuarse, por eso legalizaron al PCE totalmente domesticado y no sólo toleran, sino que dan bombo a los IU o Podemos de turno a cambio de calmar las calles, blanquear al régimen llamándolo democracia y pedir respeto a su legalidad criminal.

VOX empuña la rojigualda actual igual que Podemos. VOX apoya a la OTAN igual que Podemos. VOX ha defendido la subida de sueldo de los cuerpos represivos igual que Podemos. VOX condena toda lucha ilegal igual que Podemos. VOX no pone en riesgo las políticas económicas dictadas por la oligarquía financiera igual que Podemos, etc. Podríamos seguir así horas, aparentemente nos los pintan muy distintos para que pensemos que hay pluralidad, pero en las cuestiones de más relevancia que permiten al régimen perpetuarse, están de acuerdo.

VOX le interesa al régimen para blanquear al resto de partidos, para que parezca que el PSOE es el mal menor a su lado, o el PP que como ha dicho Pablo Iglesias “son moderados y no reaccionarios como VOX”. ¡Ya llaman moderado al PP! Syriza, partido estafador hermano de Podemos, ganó las elecciones en Grecia para luego hacer políticas parecidas a las que proponen los nazis de Amanecer Dorado. Macron ganó en Francia por el miedo a Le Pen, la izquierda domesticada francesa pedía el voto para Macron para frenarla, pero las políticas de Macron son casi idénticas a las que propone esta. O qué decir de Trump cuya policía aún no ha batido el récord de la de Obama asesinando negros pobres. Toda confusión es válida para que creamos que el problema es un partido y no el régimen, de ahí que La Sexta que hizo la campaña a Podemos-PSOE, ahora haya ayudado a VOX. VOX también ha servido y servirá para frenar la abstención en aumento pese a los “nuevos” partidos. El régimen, con una crisis cada día más agudizada en todos los sentidos, sabe que con una abstención que llegara al 70% y  con las calles calientes, quedaría muy aislado, debilitado y deslegitimado. De ahí que como Podemos en su momento, ahora VOX le venga de perlas.