martes, 6 de noviembre de 2018

LA VIOLENCIA DEL PACIFISMO

Quienes se reivindican pacifistas se otorgan el monopolio de la lucha por la paz, cuando en el mejor de los casos lo único que hacen es perpetuar la violencia de los opresores al condenar la autodefensa que les impida ejercer la violencia o terminar con su impunidad. Por eso no podemos permitir que nos den lecciones de paz y embauquen al personal vendiéndoles que son ellos quienes pueden conquistarla. Partamos de la base de que sin justicia no hay paz y bajo el yugo del capitalismo, un sistema que asesina de mil formas (guerras imperialistas, hambre, miseria, terrorismo patronal, destrozando la sanidad, etc) es imposible garantizarla. No es casualidad que la inmensa mayoría de autodenominados pacifistas, no denuncien esa constante violencia criminal. En nombre de la izquierda son capaces de no hacer nada ante 700 trabajadores muertos cada año al ser forzados a trabajar sin seguridad, pero si mañana una guerrilla ejecutara a un opresor, saldrían rápido a condenarlo. Entonces, ¿de qué paz nos hablan? Pero el colmo de la frivolidad y el cinismo son los politicuchos del sistema que cobrando por manipular para imponer esas políticas genocidas, nos dan lecciones de pacifismo, para luego encima encarcelarnos hasta por luchas pacíficas o denunciar esa violencia.

Decía Malcolm X que "es criminal no enseñar a defenderse en situaciones de brutalidad" o que "cuando es autodefensa ni siquiera lo llamo violencia, lo llamo inteligencia". Los pacifistas otorgan el monopolio de la violencia a los opresores y prefieren que nos dejemos golpear por ellos a que devolvamos los golpes en legítima defensa. Son los gurús de la izquierda domesticada, como David Fernández de la CUP, que ha impulsado un vergonzoso colectivo llamado "En peu de pau" que ante la brutalidad policial criminalizan que uno no se deje abrir la cabeza o mutilar un ojo. ¿Cómo van a luchar por la paz quienes proponen dejarse golpear? Pues el mismo David Fernández que defiende semejante insulto a la integridad, tiene como referente intelectual al podemita Santiago Alba Rico, un mercenario del imperialismo que ha blanqueado a los fascistas del Maidán en Ucrania o la intervención de la OTAN en Libia que asesinó a miles de personas, etc. Vaya, curiosa forma de entender la paz. No es de extrañar que los grandes medios del capitalismo les pongan un altavoz constante como a Julio Anguita, otro gurú del reformismo más rancio que llamaba a entregar a la policía a quienes se defendieran de la brutalidad policial. ¿Acaso no es violencia el chivateo para que un manifestante sufra la represión? Como también es violencia que él y su partido hayan silenciado tantos años las torturas, asesinatos y encarcelamientos de antifascistas consecuentes. Eso sí, luego no tiene reparo en alabar al fascista Primo de Rivera, no es de extrañar que en la propia web de la Falange, y puede consultarlo cualquiera, hablen maravillas de él. 

Pero además, el "pacifismo" de quienes frenan métodos de lucha que a lo largo de la historia han conquistado multitud de mejoras y revoluciones, ni siquiera plantea una resistencia pacífica desarrollada. Se quedan en la más sumisa, en la más inofensiva. El referéndum en Catalunya supuso un peligro al régimen y fue un desafío importante, pero Podemos, IU y otros partidos u organizaciones parecidas, no impulsan ni siquiera una desobediencia como esa. De ahí que no exageremos ni un ápice cuando los calificamos de criados del régimen. Pero la resistencia pacífica, y es un hecho objetivo que demuestra el Estado con la verdadera violencia, siempre tendrá sus limitaciones porque protegerán armados hasta los dientes la dictadura del capital para que no podamos arrebatarles el poder desde su legalidad perfectamente diseñada para que sea imposible el cambio profundo desde esta. De ahí que las luchas obreras que más han conquistado, hayan necesitado el sabotaje, el enfrentamiento con los cuerpos represivos, etc. De lo contrario, como sucede en Catalunya, los cortes duran lo que quiere la policía porque a los primeros porrazos no hay forma de sostener el corte.

A parte de por la nefasta influencia de los gurús del "pacifismo" patrocinados por el sistema, la mayoría de este nace de la absoluta ingenuidad, de confundir los deseos con la realidad. Cuando uno se posiciona contra este por no condenar la autodefensa, en seguida te dicen "pues coge tú el fusil". Como si entre pegar tiros y dejarse pisotear o golpear no hubiera intermedios, como si cualquiera que no condene la lucha armada tuviera que practicarla. ¿Les exigirían lo mismo a Marx, Engels, Lenin y tantos revolucionarios más que siempre la defendieron e impulsaron pero que no cogieron un revólver en su vida por estar dedicados a otras tareas aún más importantes también arriesgadas? Hay dos tipos de pacifistas: los que saben que por esa vía será imposible la revolución o las grandes conquistas a las que no aspiran y mienten a sabiendas como P. Iglesias, y los que lo pregonan por no querer asumir lo desagradable de la cruda realidad, que avanzar para un día vencer exigirá grandes esfuerzos más allá de manifestaciones-paseo (también necesarias en muchas ocasiones). Los comunistas no vendemos caminos cómodos imposibles, hablamos claro para elevar la conciencia y precisamente por eso somos peligrosos para el Estado que nos encarcela por ello. Como bien explicó Lenin, no hay que cerrarse a ningún método de lucha. Que sepamos que el enemigo hace insuficiente la lucha pacífica en numerosas ocasiones, no significa que rechacemos la resistencia pacífica. Porque a diferencia de los pacifistas, nosotros no condenamos la suya y ellos sí condenan lo que vaya más allá.

Mao decía que "para acabar con los fusiles hay que empuñarlos." Si viviera aquí sería automáticamente llevado a la Audiencia Nazi-onal, pero lo que quería decir con eso es que desgraciadamente la violencia de las injusticias y las guerras de rapiña del imperialismo, no pueden terminarse por las buenas, porque ante los fusiles de los imperialistas no puede ganar un cuerpo desarmado como ante las porras no pueden ganar nuestras cabezas desprotegidas. Y eso, lo comprendería hasta el pacifista más ingenuo si se viera en Siria atacado por los yihadistas apoyados por USA y la UE. Igual que nadie condenaría que una mujer apuñalara en los genitales a su violador, ¿por qué deberíamos condenar a quienes se defienden de las violaciones de los derechos y libertades más fundamentales? El escritor Julio Cortázar, que defendió la legitimidad de varias guerrillas en latinoamérica, dijo que "Es importante comprender quien pone en práctica la violencia, si son quienes imponen la miseria o quienes luchan contra esta". No toleramos lecciones de democracia y paz de quienes creyéndose ciudadanos ejemplares, no se inmutan ante la violencia de la miseria, de la explotación y de las bombas que este Estado lanza o vende.

Pero si hay algo de lo que se aprovechan los "pacifistas" es de su clara ventaja a la hora del debate, pues saben que al defender posiciones inofensivas para los violentos opresores tienen total libertad para hacerlo. Sin embargo nosotros, y a los hechos me remito, si defendemos la autodefensa tenemos muchos números para acabar encarcelados. Pero poco les importa, si ante nuestros encarcelamientos alguien osara plantar cara sin medias tintas, lo condenarían facilitando una vez más, la violencia de los verdugos de tantos inocentes. De ahí que urja tanto reivindicarnos nosotros como lo que somos: los verdaderos defensores de la paz que requiere justicia y el fin de la opresión armada, denunciando a los gurús bien pagados del pacifismo que pretenden que pongamos la otra mejilla mientras somos golpeados, cosa que no hacen ni los malditos curas. Que la pongan ellos, cosa que no hacen, pero que a nosotros y nunca mejor dicho, nos dejen en paz.





jueves, 27 de septiembre de 2018

ME NIEGO (Poema)

Me niego,
me niego a llamar humanos
a quienes para llenar más sus cuentas millonarias
vacían más barrigas.
Me niego en rotundo
a otorgarles un calificativo tan inmerecido
a quienes bombardean escuelas en otros países
y en las de aquí imponen la ignorancia sumisa.
Con orgullo siempre me negaré
a aceptar el lenguaje del enemigo
y diré donde haga falta que no hay humanidad
en quienes destruyen a la humanidad.
Cortad mi lengua si un día
llamara humanos a los monstruos
disfrazados de hombres y mujeres
que han golpeado tanto a los más humanos
brindando con su sangre.
No son perros, no son cerdos,
es injusto compararlos con animales
que no tienen su maldad.
Hasta llamarlos escoria o basura duele
porque significa que existen.
Me niego,
me niego a llamar humanos,
a sentir como semejantes
a quienes glorifican la explotación criminal
e insensibilizan y degeneran a otros
para perpetuar la cruel tiranía
que repite que la miseria es democracia.
Siempre me negaré
y vosotros, quienes leeréis este poema en comisaría,
también deshumanizados,
podéis decirle a la fiscal, a los jueces,
que en la cárcel seguiré negándome
a llamar humanos
a quienes cambiaron el corazón
por la avaricia más enferma
cuyas víctimas humanas,
aún más víctimas que yo,
me recuerdan cada día:
"no los llames humanos".


Pablo Hasel


domingo, 19 de agosto de 2018

La "revolució dels somriures" és el somriure del feixisme.

Sense conèixer l'enemic, per la ingenuïtat de portar tants anys amb la cadira tranquil·la per no suposar cap perill per al règim, els polítics independentistes creien que l'Estat espanyol no seria capaç d'exercir una repressió tan bèstia. A més, esperaven que la UE acudiria en el seu rescat en cas de ser així, en cas contrari no haguessin desobeït ni per fer el referèndum. Encara que aquest, principalment va ser possible per la gran pressió popular. Per tot això, van vendre la possibilitat d'una "revolució dels somriures" que no ha estat més que somriures per als feixistes, llàgrimes per l'independentisme i cap revolució. Si ja és greu que no sabessin de què és capaç l'Estat que van sostenir durant dècades recolzant la seva brutal repressió torturant i il·legalitzant organitzacions democràtiques, encara més insultant va ser que venguessin que es poden fer revolucions només amb somriures i quatre manifestacions festives. Així, aprofitant-se també de la ignorància dels seus votants que els tenien com a messies (i els tenen encara molts) van prometre que el referèndum seria vinculant sabent que no estaven disposats a el necessari per fer efectiva la república.

Malgrat l'estafa de la "revolució dels somriures" també venuda per sectors de la CUP que fins i tot deien que la policia espanyola no seria capaç de carregar contra el referèndum, els col·legis electorals es van defensar davant la brutalitat i el poble no va fugir fent front a la gran violència policial. Encara que cap dels tres grans partits els hagués preparat per la situació, no es van rendir demostrant que hi ha moltes persones disposades a jugar-se molt per la república. Tampoc es van buidar els col·legis electorals quan ens va arribar la notícia de l'ancià al qual es donava per mort després de la pallissa policial que li va causar un infart i al qual van negar l'auxili colpejant als que tractaven de salvar-lo. Això sí, als Mossos idolatrats se'ls va permetre en algun col·legi electoral que segrestessin les urnes. Aquell dia l'Estat va perdre el control de Catalunya i van fracassar en l'intent de frenar un referèndum que va comptar amb una alta participació amb rotunda victòria del sí a la independència. L'1 d'octubre quedarà per sempre en la història com un exemple de com l'organització popular pot vèncer a l'Estat. Tant de bo fins a la data s'hagués après més d'aquesta experiència, que almenys va servir perquè milions de persones comprovessin que no hi ha democràcia.

Precisament per aquest exemple, és tan trist el que va venir després. Veient ja de què és capaç l'Estat feixista per violar drets democràtics, els polítics presos per la por, van retrocedir. La por és comprensible i legítima, però no incomplir promeses per aquesta i aferrar-se al càrrec per continuar cobrant elevats sous. El 3 d'octubre els carrers van tornar a omplir-se encara més que contra la invasió imperialista de l'Iraq o pel 15M, en mobilitzacions acompanyades d'una vaga general que per no tenir més combativitat i durar només un dia, no va causar un seriós problema a l'Estat. Els polítics, en comptes d'aprofitar aquestes dates amb el poble mobilitzat amb ànims i disposat a defensar la república, el van calmar i no va ser fins al 27 quan van declarar la independència per abandonar-la minuts després. La CUP, que hauria d'haver oposat una ferma resistència a aquesta farsa, no va cridar a defensar la república als carrers ni va denunciar alt i clar el greu insult a la voluntat popular. Així, ja amb el poble desmobilitzat i la república suspesa en la pràctica, el reconeixement internacional sota el que pretenien basar-ho tot com si haguessin de donar-nos permís, encara s'esvaïa més.

El "referèndum vinculant" pel qual hi van haver més de 1.000 ferits, un home amb un ull mutilat i gairebé un mort, passava a ser submissió al 155 i covard autonomisme. Ni rastre de les estructures d'Estat de les què tant parlaven per vendre la moto sense rodes i ni tan sols davant els empresonaments van organitzar una resposta a l'altura. Les manifestacions silencioses amb espelmes per la seva llibertat semblaven l'enterrament de la república. Però encara pitjor que la seva renúncia a la dimissió, va ser que justifiquessin la seva covardia dient que no cridaven a controlar el territori per evitar ferits i morts. És a dir, que per intentar que el resultat del referèndum es respectés no calia córrer riscos, però per fer un referèndum sense validesa, si. Ho diuen els mateixos que resten importància a les agressions feixistes que també han deixat ferits i a la possibilitat que un dia, morts. Per això és repugnant que es justifiquin dient que ho fan per la nostra seguretat. Encara que fos cert, que no ho és pel citat anteriorment, seria un paternalisme intolerable i no poden decidir per nosaltres el contrari a la voluntat expressada en el referèndum.

Però encara pitjor que tot això, és que utilitzin els presos per l'organització del referèndum, per evitar les crítiques al que va venir després del referèndum. És molt greu que recorrin sempre al xantatge emocional perquè no se'ls exigeixin responsabilitats que van assumir, arribant al punt de criminalitzar als CDR per assenyalar les seves mentides. El problema, i ells ho saben aprofitant-se, és que una part important de l'independentisme encara té fe cega i una gran dependència dels partits. Cada vegada menys, per aquest motiu comencen a posar-se nerviosos, però mentre els continuïn votant no paguen per l'estafa.

Els partits sense cap pla per a materialitzar la república que requereix el control del territori, han aconseguit que regnin la confusió i el derrotisme. Quan porten anys venent que tot seria fàcil, no han preparat al poble per l'esforç necessari i així s'explica que ni amb més de 2 milions d'independentistes s'hagi aconseguit, almenys, causar serioses pèrdues econòmiques a l'Estat fent-li perdre el control més dies com l'1 d'octubre. La CUP parla molt de desobediència però no concreta la majoria de vegades ni té cap pla per fer-la efectiva, han anat a la saga d'ERC i PdeCat, sent còmplices de l'autonomisme, prestant-los ajuda a canvi d'assassinar la lluita.


S'acosta l'aniversari del referèndum i a molts els interessa reduir-lo a folklore com si fos una altra consulta com la del 9N de 2014, ometent que no es va respectar la clara victòria com es va prometre. Pretenen carregar totes les culpes a l'Estat espanyol, però no ha estat l'Estat qui va prometre una república: van ser els partits independentistes. "Quins temps tan terribles en què cal recordar l'evident", que diria Bertolt Brecht. Aquell dia el règim va perdre, però en comptes d'haver organitzat més dies com aquell millorats per l'experiència, només se li han regalat (de moment) més de 300 dies en què han guanyat els opressors.

Cal parlar clar, com no ho fa la majoria de la CUP: sense lluita contundent que exigeix ​​grans esforços, no és possible derrotar el feixisme. No necessitem una "primavera catalana" que es marceixi en dos dies ni autoenganys constants en què s'apel·la al rescat de l'Europa que ni es va oposar a la brutalitat per impedir el referèndum. Necessitem més 1 d'Octubre millorats. Necessitem que no ens instin a deixar-nos obrir el cap criminalitzant la legítima autodefensa. Urgeix passar per sobre dels partits fent veure que hem d'atendre als seus fets i no a les paraules que porten tant temps venent fum, lògicament no diuen el que fan i faran perquè perdrien tot el suport. La via electoral està esgotada, la república no es farà efectiva des de les institucions, l'única possibilitat està als carrers amb el poble ben organitzat i disposat a sacrificar-se. El moviment no pot estar dirigit per la burgesia vacil·lant que a l'hora de la veritat retrocedeix. Vendre revolucions de somriures és més fàcil i t'ho compra més gent, però només ens porta a la submissió indigna que ens allunya de la República.


sábado, 18 de agosto de 2018

La "revolución de las sonrisas" es la sonrisa del fascismo.


Sin conocer al enemigo, por la ingenuidad de llevar tantos años con la poltrona tranquila por no suponer peligro alguno para el régimen, los políticos independentistas creían que el Estado español no sería capaz de ejercer una represión tan bestia. Además, esperaban que la UE acudiría en su rescate en caso de ser así, de lo contrario no hubieran desobedecido ni para hacer el referéndum. Aunque este, principalmente fue posible por la gran presión popular. Por todo esto, vendieron la posibilidad de una “revolución de las sonrisas” que no ha sido más que sonrisas para los fascistas y lágrimas para el independentismo. Si ya es el colmo que no supieran de qué es capaz el Estado que sostuvieron durante décadas apoyando su brutal represión torturando e ilegalizando organizaciones democráticas, aún más insultante fue que vendieran que se pueden hacer revoluciones sólo con sonrisas y cuatro manifestaciones festivas. Así, aprovechándose también de la ignorancia de sus votantes que los tenían como mesías (y tienen aún muchos) prometieron que el referéndum sería vinculante sabiendo que no estaban dispuestos a lo necesario para hacer efectiva la república.

Pese al timo de la “revolución de las sonrisas” también vendido por sectores de la CUP que incluso decían que la policía española no sería capaz de cargar contra el referéndum, los colegios electorales se defendieron ante la brutalidad y el pueblo no huyó frente a la gran violencia policial. Aunque ninguno de los grandes partidos les hubiera preparado para la situación, no se rindieron demostrando que hay muchas personas dispuestas a jugarse el tipo por la república. Tampoco se vaciaron los colegios electorales cuando nos llegó la noticia del anciano al que se daba por muerto tras la paliza policial que le causó un infarto y al que negaron el socorro golpeando a quienes trataban de salvarlo. Eso sí, a los Mossos idolatrados se les permitió en algún colegio electoral que secuestraran las urnas. Aquel día el Estado perdió el control de Catalunya y fracasaron en el intento de frenar un referéndum que contó con una alta participación con rotunda victoria del sí a la independencia. El 1 de Octubre quedará para siempre en la historia como un ejemplo de cómo la organización popular puede vencer al Estado. Ojalá hasta la fecha se hubiera aprendido más de esta experiencia, que al menos sirvió para que millones de personas comprobaran que no hay democracia.

Precisamente por ese ejemplo, es tan triste lo que vino después. Viendo ya de qué es capaz el Estado fascista para violar derechos democráticos, los políticos presos del miedo, retrocedieron. El miedo es comprensible y legítimo, pero no incumplir promesas por este y aferrarse al cargo para continuar cobrando elevados sueldos. El 3 de Octubre las calles volvieron a llenarse aún más que contra la invasión imperialista de Iraq o por el 15M, en movilizaciones acompañadas de una huelga general que por carecer de más combatividad y durar sólo un día, no causó un serio problema al Estado. Los políticos, en vez de aprovechar esas fechas con el pueblo movilizado con ánimos y dispuesto a defender la república, lo calmaron todo y no fue hasta el 27 cuando declararon la independencia para abandonarla minutos después. La CUP, que debería haber opuesto una férrea resistencia a semejante farsa, no llamó a defender la república en las calles ni denunció alto y claro semejante insulto a la voluntad popular. Así, ya con el pueblo desmovilizado y la república suspendida, el reconocimiento internacional bajo el que pretendían basarlo todo como si tuvieran que darnos permiso, aún se desvanecía más.

El “referéndum vinculante” por el que hubo más de 1.000 heridos, un hombre con un ojo mutilado y casi un muerto, pasaba a ser sumisión al 155 e insultante autonomismo. Ni rastro de las estructuras de Estado de las que tanto hablaban para vender la moto sin ruedas y ni siquiera ante los encarcelamientos organizaron una respuesta a la altura. Las manifestaciones silenciosas con velas por su libertad, parecían el entierro de la república. Pero aún peor que su renuncia a la dimisión, fue que justificaran su cobardía diciendo que no llamaban a controlar el territorio para evitar heridos y muertos. Es decir, que para intentar que el resultado del referéndum se respetara no había que correr riesgos, pero para hacer un referéndum sin validez, sí. Lo dicen los mismos que restan importancia a las agresiones fascistas que también han dejado heridos y cabe la posibilidad de que un día, muertos. Por eso es repugnante que se justifiquen diciendo que lo hacen por nuestra seguridad. Aunque fuera cierto, que no lo es por lo citado anteriormente, sería un paternalismo intolerable y no pueden decidir por nosotros lo contrario a la voluntad expresada en el referéndum.

Pero aún peor que todo esto si cabe, es que utilicen a los presos por la organización del referéndum, para evitar las críticas a lo que vino después del referéndum. Es muy grave que recurran siempre al chantaje emocional para que no se les exijan responsabilidades que asumieron, llegando al punto de criminalizar a los CDR por señalar sus mentiras. El problema, y ellos lo saben aprovechándose, es que una parte importante del independentismo aún tiene fe ciega y una gran dependencia de los partidos. Cada vez menos, de ahí que empiecen a ponerse nerviosos, pero mientras les continúen votando no pagan por la estafa. Han fomentado lo que decía el facha director de El País: "Que se centren en los presos y olviden la lucha por la independencia". Pero ni siquiera para liberar a los presos hay una lucha firme, aunque precisamente esta pasaría por conquistar la independencia.

Los partidos sin plan alguno para materializar la república, han logrado que reinen la confusión y el derrotismo. Cuando llevan años vendiendo que todo sería fácil, no han preparado al pueblo para el esfuerzo necesario y así se explica que ni con más de 2 millones de independentistas se haya logrado, al menos, causar serias pérdidas económicas al Estado haciéndole perder el control más días como el 1 de Octubre. La CUP habla mucho de desobediencia pero no concreta la mayoría de veces ni tiene plan alguno para hacerla efectiva, han ido a la zaga de ERC  y PdeCat, siendo cómplices del autonomismo, prestándoles ayuda a cambio de asesinar la lucha.

Se acerca el aniversario del referéndum y a muchos les interesa reducirlo a folklore como si fuera otra consulta como la del 9N de 2014, omitiendo que no se respetó la clara victoria como se prometió. Pretenden cargar todas las culpas al Estado español, pero no ha sido el Estado quien prometió una república: fueron los partidos independentistas. “Qué tiempos tan terribles en los que hay que recordar lo evidente”, que diría Bertolt Brecht. Aquel día el régimen perdió, pero en vez de haber organizado más días como aquel mejorados por la experiencia, sólo se le han regalado (de momento) más de 300 días en los que han ganado los opresores.

Hay que hablar claro, como no lo hace la mayoría de la CUP: sin lucha contundente que exige grandes esfuerzos, no es posible derrotar al fascismo. No necesitamos una “primavera catalana” que se marchite en dos días ni autoengaños constantes en los que se apela al rescate de la Europa que ni se opuso a la brutalidad para impedir el referéndum. Necesitamos más 1 de Octubre mejorados. Necesitamos que no se llame a dejarnos abrir la cabeza criminalizando la legítima autodefensa y pasar por encima de los partidos. La vía electoral está agotada, la república no se hará efectiva desde las instituciones, la única posibilidad está en las calles con el pueblo bien organizado y dispuesto a sacrificarse. El movimiento no puede estar dirigido por la burguesía vacilante que a la hora de la verdad retrocede. Vender revoluciones de sonrisas es más fácil y te lo compra más gente, pero sólo lleva a la sumisión indigna que nos aleja de la república.



viernes, 8 de junio de 2018

PORQUÉ NO VOY A EXILIARME


Empezaré diciendo que por supuesto, respeto la decisión del exilio, sobre todo si se utiliza para continuar luchando. No supone unas vacaciones ni algo fácil como lo pintan tantos, se sigue sin ser libre lejos de tu tierra, de tus seres queridos y con numerosas dificultades de supervivencia. Pero en los últimos meses el exilio se ha banalizado bastante, sobre todo en Catalunya. Puigdemont y el resto de políticos independentistas injustamente forzados al exilio por haber apoyado el democrático derecho a la autodeterminación, lo han tenido fácil a nivel económico para irse. Mucha gente cree que para el resto es igual y me paran a menudo para decirme “haz como Puigdemont”. Exiliarse supone estar muchos años sin poder volver y sin un trabajo asegurado todo ese tiempo, la supervivencia es imposible. Yo no dispongo de medios económicos, pero aún así podría irme intentando encontrar trabajo y mantenerme exiliado el mayor tiempo posible. Contando con algunas ayudas de aquí y de fuera, podría ser una opción a tener en cuenta. Pero no, he decidido quedarme, al menos por esta condena. Quién sabe si en el futuro escogeré el exilio forzado, pero por los motivos que expondré a continuación, no será ahora.

A lo largo de la historia, numerosos revolucionarios han tenido que escoger ese camino, como Marx o Lenin por ejemplo. Eso no los ha convertido en cobardes e hicieron grandes aportes desde el exilio. Otros revolucionarios ejemplares como ellos, tuvieron y tienen que quedarse en sus países luchando siendo encarcelados por ello, pues si todos los bolcheviques se hubieran exiliado, la revolución no hubiera sido posible. Tan imprescindibles fueron las aportaciones de Lenin y otros desde el exilio, como las de Félix Dzerzhinski u otros tantos que no se exiliaron acabando encarcelados. Con esto quiero recordar que uno no es gilipollas por no exiliarse ni tiene vocación de mártir, como pretenden vender los mismos que hablan del exilio como si fuera irse de camping a la playa. Esto son temas muy serios como para banalizarlos despojándolos de un análisis más meditado y profundo. Si absolutamente todas las miles y miles de personas que sufrimos represión, nos exiliáramos, aquí no habría manera de hacer avanzar el movimiento revolucionario.

Cuando escogí este camino, no lo hice por individualismo, era consciente de que se paga un caro precio por ello, sin olvidar todo lo bueno que aporta. Por eso mi análisis no puede ser en función de lo que a mi me sería más cómodo. Aún con la dureza del exilio, estaremos todos de acuerdo en que la cárcel aún es más jodida. Para mi sería algo más cómodo irme, pero creo que aportaría menos a la causa a la que me debo. Para tomar una decisión así, como la que tomaron tantos revolucionarios citados anteriormente, hay que analizar cada situación concreta. En otros casos no será así, pero en el mío creo que se va a generar más lucha y conciencia si me encarcelan, que si me voy. Lo he pensado mucho. Desgraciadamente el caso de Valtonyc lo confirma. ¿Cuánta lucha ha generado su exilio? Seguro que de haber sido encarcelado, sin montarme películas porqué soy muy consciente de la debilidad de la organización revolucionaria, hubiera puesto las pilas a más de uno. Encarcelarnos por rapear, desenmascara al fascismo encubierto del régimen y muchas personas abren los ojos, lo he podido comprobar dando numerosas charlas y conciertos por el Estado. Si algo me consuela, es percibir que nada ha sido en vano y que muchas personas, jóvenes y no tan jóvenes, están tomando interés por la lucha a raíz de nuestros casos. Qué duda cabe de que eso se multiplicará si me encarcelan, más que si me exilio. Tomé este grado de compromiso para que hubiera más lucha y debo hacer lo que contribuya a que haya más.

Otro de los motivos por los que hoy descarto el exilio, es que a diferencia de otros revolucionarios exiliados de muchos lugares que tomaron y toman ese camino, yo no estaría en otro país con otros comunistas del Estado español con los que poder desarrollar un amplio trabajo revolucionario que aportara más a la lucha de aquí. Podría hacer muchas cosas útiles, pero creo que sin esa organización con otros comunistas quedarían cojas y seguirían teniendo menos peso que lo que pueda aportar incluso desde la cárcel. 

Quienes sólo dan por válido el exilio, hablan de la estancia en prisión como si fuera el fin de la vida y uno automáticamente pasara a no poder aportar nada desde dentro. Los presos y presas políticas antifascistas, aportan muchas cosas desde la cárcel, a parte de su enorme ejemplo de resistencia, que no es poco sobre todo en estos tiempos. Podemos leer artículos de presos revolucionarios que aportan mucho más que otros escritos desde la calle, tanto por lo acertado de los análisis como por la consecuencia que empuja a luchar. Muchos hemos evolucionado gracias a sus ejemplos y aportes. Además, como explicaba anteriormente, sus encarcelamientos ponen en evidencia al Estado desmontando su falsa democracia a ojos de cada vez más personas. La cárcel, como siempre han recordado los presos, es otra trinchera de lucha que no puede impedir, sino todo lo contrario, que un revolucionario evolucione.

Mañana mismo, en unas semanas o en unos meses, puede salir la sentencia firme del tribunal supremo y ser encarcelado. Cuando salga, es posible que no me den ni unos días antes de llevarme a la fuerza a una minúscula celda por contar verdades y despreciar a nuestros criminales opresores. Pueden argumentar que hay peligro de fuga, pero aquí quedan mis intenciones. No les daré el placer de irme, no se quitarán este peso molesto de encima. Creo que si con la larga condena que tengo encima aún puedo salir del Estado sin restricciones, es porqué les interesa que me vaya. Pues no, van a tener que encarcelarme poniéndose en evidencia por la violación de los derechos y libertades más fundamentales. Van a ponerse a muchas más personas en su contra, van a empujar a la organización a otras, van a dar más voz al mensaje que pretenden silenciar, van a despertar más solidaridad, van a curtirme haciéndome mejorar como revolucionario. Cuando se planta cara al Estado, se genera conciencia, pude comprobarlo tras mi último juicio en la Audiencia Nazi-onal. Probablemente un día tenga que irme, pero creo que ahora no es el momento, aún repitiendo que respeto y entiendo perfectamente a quienes lo hagan.

En todo caso, creo que hemos de trabajar para que cualquier persona que necesite exiliarse o pasar a la clandestinidad, pueda hacerlo si así lo decide. A la vista está que cada día será más necesario y hemos de prepararnos para defendernos de los constantes ataques de estos fascistas. Porque más allá de lo que uno crea que es más oportuno, lo que debe quedar claro es que desde la calle, cárcel, clandestinidad o exilio, hay que luchar duro. No queda otra si queremos acabar con esta dictadura enemiga de los intereses de la inmensa mayoría.

Pablo Hasel


lunes, 26 de febrero de 2018

VALTONYC, UN ANTES Y UN DESPUÉS

La entrada de Valtonyc en prisión dentro de pocas semanas, marcará un antes y un después, como lo marcó en 2011 que yo fuera detenido por rapear y sufriera un registro policial en mi domicilio en el que como la GESTAPO, me secuestraron hasta libros, fotografías, el ordenador y camisetas, no sólo a mi, también a mi familia. Tras mi condena de dos años de prisión, fueron detenidos y condenados a prisión 14 raperos más. Valtonyc lo marca porque en las últimas décadas, ningún artista había sido encarcelado por sus canciones. El Estado avanza otro paso en el ya muy elevado nivel de represión. Además, lo hace con suma facilidad. Hace cuatro meses también lo hacía encarcelando a Alfredo Remirez, siendo el primer preso por tuitear. Antes de él, decenas también habían sido condenados a prisión por tuitear sin llegar a entrar y en ningún caso hubo manifestaciones masivas. Tras el encarcelamiento de Alfredo, salvo unos pocos que lo difundimos por las redes y más allá, apenas hubo bombo mediático y qué decir de protestas en las calles. 

Si nuestra respuesta también marca un antes y un después, se lo pensarán dos veces antes de seguir encarcelando tan a la ligera por delitos de opinión. De la respuesta que demos ante el encarcelamiento de Valtonyc, dependerán las futuras condenas. Para eso, es necesaria la autocrítica para salir de la comodidad de no llevar la denuncia más allá de las redes. Hay que asumir que los lamentos sin lucha, no cambian nada. Que la indignación y la rabia que mueren en el twitter, no podrán conquistar la libertad de expresión ni ningún otro derecho. Una gran parte de las personas que viven en nuestros barrios, no andan pendientes de internet, de ahí la importancia de hacer campañas y organizar manifestaciones o charlas para dar a conocer estos casos en cada rincón. Eso, irá generando la conciencia que permita fortalecer la organización de la solidaridad y sobre todo la organización revolucionaria que un día ponga fin al régimen que mientras exista, seguirá ejerciendo la represión constantemente. El enemigo es constante en la represión y en la manipulación, si nosotros no lo somos en la lucha, no podremos avanzar y derrotarlo.

Está en nuestra mano impedir que puedan normalizar la represión con tanta facilidad. Que cuando Valtonyc sea encarcelado, no olvidemos que lo hacen para aterrorizarnos a todos y que nos aniquilan esa libertad a todos. Eso nos hará entender el deber que tenemos de no quedarnos de brazos cruzados, de hacer ver a quienes lo desconocen, que esto también les afecta a ellas. Que sus rejas serán las nuestras, como lo son las de los numerosos presos y presas políticas antifascistas que lo dieron todo para que, entre otras cosas, no vayamos a la cárcel por contar lo que hacen nuestros opresores o mostrar una legítima rabia ante su impunidad. Que el caso de Valtonyc, como el mío, sirvan para dar a conocer otros casos menos mediáticos e igual de injustos o aún más, como el de Manuel Pérez Martínez (camarada Arenas). Precisamente nos han condenado por denunciar sus situaciones que tanto quieren ocultar.

Hemos llegado hasta aquí, por no haber dicho antes “hasta aquí hemos llegado” y plantarnos sin pasarles una más. Porque ante cada aumento de la represión que marcaba un antes y un después, no se ha respondido o se ha hecho con una debilidad casi inofensiva. Ahora tenemos la oportunidad de aprender de los errores y que nuestra respuesta también marque un antes y un después. Nos jugamos mucho y también marcará un antes y un después que seamos verdaderamente conscientes de ello.


miércoles, 7 de febrero de 2018

SER CONSCIENTES DE NUESTRO PODER PARA UN DÍA TOMAR EL PODER

Si en algo ponen especial empeño los poderosos, es en intentar hacernos sentir insignificantes para que no seamos conscientes del poder que tenemos para poder arrebatarles el ilegítimo poder con el que nos saquean. Son psicópatas pero no imbéciles, lo tienen todo muy bien planeado. Desde pequeños nos maleducan en la sumisión para que fuera de esta nos sintamos inseguros, aterrorizados y solos. Es lo que buscan con la represión, pero ni todo su poder puede hacernos olvidar que no estamos solos, que en un calabozo o en una celda nos acordemos de todos y todas las que también luchan, de la solidaridad. Saben que sin el derrotismo que inculcan, son ellos quienes sufrirían la derrota. Por eso los revolucionarios hemos de contagiar la esperanza, la fe que no es ciega en la transformación posible, las ganas de luchar, el enorme valor de cada paso hasta llegar a la aún lejana meta. En ese sentido lo tuvieron más difícil quienes no disponían de tantos ejemplos históricos para demostrar que es posible la revolución. Pero también valen los ejemplos más cercanos, las pequeñas pero colosales victorias que han ido conquistando las luchas recientes: los desahucios evitados, la libertad de alguna presa revolucionaria, la readmisión de trabajadores despedidos, la absolución de luchadores juzgados, las victorias de Gamonal y Can Vies, el referéndum, etc. También el avance que supone que la lucha vaya concienciando a más personas, pues gota a gota se desborda el río. Demostrando que la lucha no es inútil, iremos restando influencia al nefasto derrotismo del que aún están contagiados amplios sectores.

Es fundamental recordar las conquistas, pero ni de lejos está la situación como para caer en triunfalismos y si algo necesitamos, más que autocomplacencia, es una profunda autocrítica. Menos quienes lo han dado todo, todos podemos aportar mucho más a la lucha, que cada uno asumamos la parte de culpa que nos toca. Porque absolutamente todos, en un terreno u otro, podemos ser luchadores ejemplares y hacer grandes aportaciones. Tenemos ese poder y hemos de ser conscientes de hasta el punto en el que nuestras acciones diarias pueden contribuir al cambio. Incluso lo más simple como una conversa en el bar que pueda hacer pensar o aportar alguna información, puede ser de utilidad. A menudo me escriben personas sintiéndose impotentes porqué no saben qué hacer, por ejemplo, para ayudarme ante la represión. Estas personas son víctimas de lo que mencionaba anteriormente, que nos ha pasado a casi todos: infravalorarse y no darse cuenta de todo lo que pueden aportar. No son necesarios un gran compromiso, ni experiencia ni grandes dotes para enganchar carteles, repartir octavillas, hacer pintadas, organizar charlas o debates, explicar el caso a conocidos, etc. Es cuestión de tener iniciativa, pensar ideas y dejarse de excusas.

“¿Qué voy a hacer yo ante un Estado tan fuerte?”, se preguntan muchas. Partiendo de un error individualista, pues no es “yo”, somos muchos y seremos más si trabajamos. El individualismo frena la organización colectiva e impide ver el colosal poder de esta, de ahí que lo que más teman sea la organización y la represión se cebe especialmente con quienes la han construido. Saben que desorganizados somos débiles, por eso uno de los primeros pasos para dejar de sentirse débil, es organizarse. Hay una cita cuyo autor se desconoce que lo resume: “Sólo quienes se arrodillan, ven al enemigo gigante”. Sólo siendo conscientes de nuestra fortaleza, podremos ver bien las enormes debilidades del enemigo. Un enemigo que cada vez tiene una crisis más agudizada y que sólo se sostiene por la ignorancia y el terror. Para combatir la ignorancia necesitamos agitación y propaganda que expliquen lo que sucede y la solución. Para enfrentarnos a la represión necesitamos solidaridad organizada y seguir firmes frente a esta. Ambas cosas están en nuestra mano y si están en nuestra mano, tenemos cierto poder.

Conocer eso y obrar en consecuencia, es ser consciente de verdad. Cuando a través de la organización revolucionaria consigamos hacer ver eso a millones de personas y asuman el poder que tienen para conquistar el sistema socialista que garantice derechos dignos, la toma del poder estará cerca. Pero para eso, primero hemos de ser verdaderamente conscientes nosotros mismos de todo lo que podemos y debemos aportar, desarrollar nuestras capacidades y no eludir la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos, con nuestra clase y frente a la historia. Concluiré con tres citas que lo ponen de relieve:

"Si la gente entendiese cómo funciona nuestro sistema financiero, creo que habría una revolución antes de mañana"


Henry Ford

"Si no existe la organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo eficacia."

Che 

"¿Quién puede atreverse a decir "jamás"?
¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros.
¿De quién que se acabe? De nosotros también.
¡Que se levante aquel que está abatido!
¡Aquel que está perdido que combata!
¿Quién podrá contener al que conoce su condición?
Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana
y el jamás se convierte en hoy mismo."

Bertolt Brecht